PALABRAS, ECOS DEL ALMA
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Mi poemario “Palabras, ecos del alma” son simples poesías, simples palabras que nacen como ecos del alma que expresan mis pensamientos, mis sentimientos y mis pasiones, para compartirlas contigo, antes que el soplo del viento se lleve mis versos a la sombra del olvido. Poesías que nacen entre mis palabras, entre mis escritos.
INDICE
Tu
rostro arrugadito y el paso vacilante
dibujan
tu imagen del ocaso de tu vida,
es
el otoño que delinea tu semblante
y
despoja las fuerzas de tu alma alicaída.
Divaga
tu mirada por horizontes lejanos
deambula
tu mente por recuerdos borrosos,
muchos años de bríos que marchitan tus manos
gastadas
de cuidar tus frutos maravillosos.
Profusa descendencia, hijos, nietos, bisnietos,
tenemos
el ejemplo de tu sabia nobleza
que
nos inspira para superar nuestros retos
y
guardarte cariño eterno por tu grandeza.
Madre,
conmigo estás aún en la lejanía,
pues
amparas al niño de espíritu apacible
que, aún hombre curtido, guardo de noche y día,
el niño bueno a quien tu enseñaste sensible.
De
los árboles caen hojas secas,
parecen
hojas muertas de mi alma
marchitas
una triste tarde calma
de
un otoño sombrío de horas viejas.
Hojas
secas que suave brisa aleja
y
ruedan lastimeras por la nada,
son
recuerdos perdidos que en la riada
del
tiempo se sumergen y se añejan.
Hojas
secas que vuelan con el viento
son
ilusiones muertas en la hoguera
del
olvido y apenas polvo queda.
Hojas
secas se lleva raudo el tiempo,
pero
pronto será la primavera.
Mañana brotarán las hojas nuevas.
Cuando la noche, mientras yo dormía,
me invadió la vivencia de este sueño,
un jardín de magnífico diseño
me envolvía y tu rostro sonreía.
Así es, estabas tú con tu alegría,
entonces en mi mano fue una rosa
la que pusiste tierna y generosa,
joya que guardaré con mi poesía.
Caminamos tomados de la mano,
sentí tu cercanía y el aliento,
aliento de vida y luz de verano.
Me desperté de este encantamiento
y ya no estabas tú, te busque en vano
y en mi mano la
rosa, te lo cuento.



